//El cava para la boda

Cava: un indispensable en las bodas

Vinculado en sus primeros tiempos a las clases más pudientes (como tantos productos que en épocas de penuria quedaban muy lejos de las posibilidades económicas de la mayoría), el cava ha conseguido universalizarse y convertirse en un espumoso de referencia para los consumidores en general. Tanto en las grandes celebraciones como en el día a día de paladares enamorados de sus burbujas, el cava es sinónimo de calidad y excelencia gracias a nueve variedades de uva.

El cava, indispensable en las bodas

Uvas, D.O. y corcho

Macabeo (o viura), xarel.lo, parellada, chadornnay, garnacha tinta, subirat parent, pinot noir, monastrel y trepat.

Son los nombres de las uvas, blancas y tintas mediante las que el cava nos transmite esa extraordinaria variedad de esencias, sabores y aromas que hacen de su degustación un placer reconocido y diferenciado como Denominación de Origen (D.O).

Hoy en día, el Consejo Regulador del Cava vela por orientar, vigilar y controlar tanto la producción como la elaboración y la calidad de los vinos amparados, persiguiendo incluso el empleo indebido de la denominación.

Cava en una boda

En el relato de cualquier descubrimiento, hecho histórico o cultural, suelen quedarse en el tintero detalles que, siendo poco conocidos, en realidad tienen un protagonismo nada despreciable. Es el caso del corcho al que tanto debe el mundo del vino. Y resulta que 300 años atrás, los catalanes ya conocían los vinos espumosos precisamente por los fabricantes de corcho del Empordà y La Selva, en Girona, que en el siglo XVIII eran los principales suministradores de tapones para que no se escaparan las burbujas de los caldos elaborados en Champagne (Francia).

Tanto en las grandes celebraciones como en el día a día de paladares enamorados de sus burbujas, el cava es sinónimo de calidad y excelencia gracias a nueve variedades de uva.

Esplendor en la viticultura catalana

En el S.XIX ya, a los imprescindibles usos de la corteza del alcornoque, se añaden los estudios de Luis Pasteur en microbiología y que, aplicados al vino, supusieron el control de la segunda fermentación en botella. Había nacido el champenoise o método tradicional. Son varias familias de Sant Sadurní d’Anoia las que investigan la nueva técnica de elaboración y que, aplicándola a los cultivos de la zona, dan como resultado el cava y todas las características que la confieren una identidad propia, distinta de cualquier otro vino espumoso de calidad.

Según el propio Consejo Regulador de la D.O. Cava, las primeras botellas de éste se elaboran en 1872. Sin embargo, no es hasta los años 20 del pasado siglo que estos vinos espumosos se afianzan en el mercado español. El gran crecimiento llega en los 60 y la consolidación internacional, en los 80. En esas décadas del siglo XX su consumo ha evolucionado desde las clases sociales más favorecidas, hasta el conjunto de las que, hoy en día y mayoritariamente, también puede disfrutar de una bebida cuya producción supera los 240 millones de botellas al año.

La región del cava

Más del 99% de esa producción de cava que ya se exporta a todo el mundo se concentra en municipios catalanes. La comarca del Penedès es la principal zona elaboradora y Sant Sadurnì d’Anoia, el mismo enclave al que la historia vinculará siempre con los orígenes de esta variedad de espumosos, el principal productor y, claro, capital del cava. Con todo, la llamada ‘región del Cava’ está compuesta por 159 municipios: 63 de la provincia de Barcelona, 52 de Tarragona, 12 de Lleida, 5 de Girona, 18 de La Rioja, 3 de Álava, 2 de Zaragoza, otros tantos de Navarra y, finalmente, los de Requena (en Valencia) y Almendralejo (en Badajoz).

Que el cava sigue más vivo que nunca lo demuestran varios aspectos. Uno de ellos es el aumento de las categorías. A la denominada sencillamente Cava (con una crianza de más de 9 meses), Reserva (más de quince meses) y Gran Reserva (más de 30), se añadió más recientemente un toque de modernidad con el Cava Rosado, y en 2016 una nueva categoría premium: el Cava de Paraje Calificado. Esta clasificación de auténtico lujo implica que la edad mínima del viñedo serán 10 años, el rendimiento máximo de 8.000 kg por hectárea, la vendimia manual y la fermentación mínima en botella, de 36 meses. ¡Casi nada!

A la denominada categoría Cava se suman la Reserva y Gran Reserva. Y se añadió más recientemente un toque de modernidad con el Cava Rosado, y en 2016 una nueva categoría premium: el Cava de Paraje Calificado.

Todas las fotografías son propiedad del Consell Regulador del Cava

By | 2018-06-18T13:56:42+00:00 mayo 11th, 2018|Restaurantes y Catering|Sin comentarios

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